Cuando una mujer tiene autonomía económica real, el impacto no se limita a su situación personal. Se expande a su entorno familiar, a su comunidad y a la sociedad en su conjunto.
La dependencia económica es uno de los principales factores que impide a las mujeres salir de situaciones de violencia. Las mujeres con autonomía económica tienen más capacidad de tomar decisiones sobre su situación. Los programas de empoderamiento económico son, en última instancia, programas de prevención de la violencia.
La brecha de género en pensiones es mayor que la brecha salarial: las mujeres cobran pensiones significativamente más bajas. La planificación económica a largo plazo que trabaja Finanzas con M reduce ese riesgo desde antes de que sea tarde para actuar.
Las hijas e hijos de madres con autonomía económica tienen más probabilidades de tener ellas mismas autonomía económica. El patrón cultural de la dependencia económica femenina se rompe en la siguiente generación cuando se rompe en la actual.
Las mujeres con autonomía económica consumen más, invierten más en sus comunidades, montan más negocios, contratan más. El impacto económico de la autonomía financiera femenina se extiende al conjunto del territorio.
Las mujeres con mayor autonomía económica requieren menos intervención de los sistemas de protección social: menos ayudas de emergencia, menos dependencia de pensiones mínimas, menos vulnerabilidad ante crisis económicas.
Cuando una institución financia un programa de Patricia Megido, no está solo comprando formación. Está invirtiendo en un retorno social que se mide en reducción de vulnerabilidad, mejora del bienestar comunitario y reducción de costes futuros para los sistemas de protección social.
¿Patricia Megido puede proporcionar datos de impacto de sus programas anteriores?
Sí. Finanzas con M recopila métricas de impacto de sus programas. Para solicitar datos de resultados anteriores que puedan incluirse en una solicitud de subvención o en la justificación de un programa, contacta con patricia@finanzasconm.com.