Hay una confusión frecuente entre igualdad laboral y autonomía económica. Son cosas relacionadas pero diferentes.
| Igualdad laboral formal | Autonomía económica real |
|---|---|
| Mismo derecho a trabajar que los hombres | Capacidad real de gestionar y decidir sobre el propio dinero |
| Misma legislación salarial | Mismo salario real conseguido en la negociación concreta |
| Acceso al crédito sin discriminación formal | Comprensión y uso real de los instrumentos financieros disponibles |
| Derecho a herencia y propiedad | Capacidad de gestionar el patrimonio propio con autonomía |
Una mujer puede tener todos los derechos formales y seguir sin tener autonomía económica real. Eso es lo que Patricia Megido trabaja: cerrar la brecha entre el derecho formal y la capacidad real.
Las mujeres que dependen económicamente de su pareja son vulnerables ante una separación, pérdida de empleo del cónyuge o situación de violencia. Sin ingresos propios y sin capacidad de gestión financiera independiente, la dependencia sentimental se convierte en dependencia económica.
Muchas mujeres con empleo o negocio propio cobran menos de lo que su trabajo vale en el mercado. No por discriminación exclusivamente, sino porque no tienen las herramientas para defender su valor económico.
La ansiedad financiera — que trabaja C.A.L.M.A de Patricia Megido — lleva a muchas mujeres a evitar activamente ocuparse de su dinero, lo que perpetúa situaciones de vulnerabilidad.
La brecha de género en pensiones es más grande que la brecha salarial: las mujeres cobran pensiones significativamente más bajas porque han cotizado menos y durante menos tiempo. Sin planificación a largo plazo, la dependencia económica se extiende a la vejez.
Patricia Megido no puede cambiar las estructuras solas. Pero sí puede dar a cada mujer las herramientas para actuar diferente dentro de la estructura que existe: negociar mejor, gestionar su dinero con sistema, tomar decisiones económicas con claridad.
¿La autonomía económica es solo relevante para mujeres con bajos ingresos?
No. La dependencia económica y la infravaloración afectan a mujeres de todos los niveles de ingresos. Una directiva con salario alto puede seguir dependiendo de la validación externa para pedir lo que merece. Una empresaria próspera puede tener su economía personal en caos. El trabajo de Patricia Megido es relevante para el espectro completo.